EVOLUCIÓN
Y CIENCIA

En el transcurso de la historia los filósofos han buscado la causa
primordial del Universo y muchos la han encontrado en Dios. Sin embargo, desde
la época de Newton, la ciencia ha sostenido que todos los fenómenos pueden ser
explicados (por lo menos en principio) en términos de cantidades mensurables de
materia. Esta forma de pensamiento, llamada "reduccionismo", reduce al
universo a un mecanismo que opera de acuerdo con impersonales leyes matemáticas,
y al ser humano individual a un complejo submecanismo, cuyos "deseos"
y "sentimientos" corresponden a no más que normas que siguen un patrón
de interacción química entre moléculas. Dios se vuelve una idea que surge en
el curso de la evolución.
Mientras tanto, este abordaje reduccionista, olvida considerar
significativos aspectos de la realidad. La conciencia, por ejemplo, es una
realidad de la vida. Todos nosotros la tenemos, pero ella no puede ser
satisfactoriamente explicada a través de la actual estructura mecanisista de la
ciencia contemporánea.
Las escrituras védicas delinean una visión alternativa con la cual se
puede comprender que el Universo, sólo en parte, es mensurable, y que en el
mismo, entidades individuales conscientes, incluyendo una entidad dotada de
conciencia suprema, tienen existencia.
De acuerdo con el milenario Bhagavad-gita, se puede describir los orígenes
del cosmos a través del término "emanacionismo", el cual incluye el
concepto de que la materia no surge súbitamente de la nada.
A pesar de que la materia es una de
las energías de Dios, dotada con los elementos necesarios para su crecimiento y
desenvolvimiento, es la implantación del espíritu lo que provee energía y da
inicio al crecimiento y el desenvolvimiento. Bajo la supervisión de Dios, esta
energía genera universos que atraviesan por ciclos predeterminados de creación,
manutención y destrucción. Según los Vedas, esos períodos de manifestación
e inmanifestación duran aproximadamente cuatro billones de años. En el
Bhagavad-gita, el Propio Krishna explica "La substancia material total,
llamada Brahma, es la fuente del nacimiento, y es a este Brahma a quién Yo
fecundo, posibilitando el nacimiento de todos los seres vivos. Debe entenderse
que todas las especies de vida, ¡oh, hijo de Kunti!, aparecen mediante su
nacimiento en esta naturaleza material, y que Yo soy el padre que aporta la
simiente".
Esta concepción védica sobre la creación fue alabada por el doctor
Carl Sagan en un tramo de la serie de televisión llamada "Cosmos"
filmada en India y exhibida en el mundo entero. El Dr. Sagan observó: "De
todos los pensamientos religiosos, las antiguas enseñanzas védicas sobre el
origen del Universo son las más aceptables en términos de la ciencia contemporánea,
pues ellas sugieren que la creación y la disolución del Universo ocurren a
intervalos regulares que duran billones de años".
En el Bhagavad-gita se declara que la creación cósmica comienza cuando
Dios, Krishna, fecunda a la energía material cósmica con la energía
espiritual. Se puede hacer una comparación simple con el vientre de una mujer,
el cual proporciona todos los ingredientes orgánicos necesarios para generar un
nuevo cuerpo humano. Pero dicho cuerpo no puede desenvolverse sin la inclusión
del espermatozoide masculino, que al combinarse con el óvulo provee la base
para el crecimiento y el desarrollo del mismo.
Las escrituras védicas afirman también que Sri Krishna se halla
presente dentro de cada átomo del Universo y dirige toda la manifestación cósmica
por intermedio de Su expansión llamada Paramatma o
"Superalma".
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