Krishna
La Suprema Personalidad
de Dios
  

Por
Su Divina Gracia
A.C.Bhaktivedanta Swami Prabhupada  




La Aparición del Señor Krishna

Una vez, la personalidad de la diosa tierra Bhumi, se convirtió en una vaca y fue a pedir ayuda al Señor Brahma. Llorando, ella dijo: “El mundo entero está triste por que ahora hay muchos reyes sobre la tierra quienes son realmente demonios.” Así el Señor Brahma, quien es el padre del universo junto con Bhumi y todos los semidioses fueron al océano de leche a ver al Señor Visnu sobre su planeta Svetadvip. Todos ellos ofrecieron sus respetuosas reverencias al Señor Visnu y cantaron las oraciones llamadas  Purusha-Shukta.

   


 

El Señor Visnu dijo: “Pronto Yo descenderé a la tierra en la familia Yadu. Entonces, Yo mismo apareceré como el  Supremo Señor Krishna para salvar a todos los devotos y matar a todos los demonios.

 Algún tiempo después, Vasudeva, el hijo del rey Yadu  Surasena, se casó con Devaki, la hermosa hija del rey Ugrasena. Después de la boda, Kamsa el hermano de Devaki los llevó a casa en una hermosa carroza dorada, acompañados por doscientas de sus jóvenes amigas, quince mil caballos y cuatrocientos elefantes hermosamente decorados con oro y guirnaldas, junto con hermosa música de caracolas y  tambores.

De repente, una gran voz fue escuchada desde el cielo: “Kamsa, tú eres un tonto. El octavo hijo de tu hermana te matará.” Kamsa se asustó, inmediatamente él tomó por  el cabello a Devaki y levantó  su espada para matarla. Vasudeva, su esposo, lo detuvo y dijo: “Mi querido cuñado, por favor no mates a tu propia hermana. Ella nunca te causará problemas. Ahora tú estas a salvo, cuando tenga sus niños yo te prometo entregártelos a todos.” Kamsa sabía que Vasudeva guardaría su promesa, así que no la mató.

                                                    

 



Después de que Devaki  tuvo su primer hijo, el gran devoto Narada Muni visitó  a Kamsa y le dijo: “Kamsa, sé cuidadoso los semidioses nacidos en la familia de Nanda Maharaja, los pastorcillos de vacas, y Vasudeva, todos ellos están listos para la llegada de Krishna, quien está  seguro de matar a todos los reyes demoníacos del  mundo.” Kamsa y sus amigos eran demonios, así ellos estaban siempre temerosos de los semidioses, y  Kamsa  estaba particularmente muy temeroso, ya  que él podría ser matado por Krishna,  quién estaba naciendo en al familia Yadu.  Así que encerró a Vasudeva, a Devaki y a su propio padre Ugrasena en una prisión. Luego Kamsa se coronó rey.

El comenzó a perturbar a toda la familia Yadu y  mató a los seis hijos nacidos de Devaki y Vasudeva, uno tras de otro.

La hermana de Krishna,  Yogamaya llevó al séptimo hijo de Devaki, Balarama, lejos y lo puso en Vrindavana con Rohini en la casa de Nanda y Yasoda. Entonces, Krishna estaba listo para venir como el octavo hijo de Devaki -el niño que Kamsa mas temía.- Como los días iban pasando, un océano de odio creció en el corazón de Kamsa. El esperaba  que el niño naciera, esperando matarlo como lo había hecho con los otros seis hijos de Devaki.

El estaba siempre pensando en Krishna las veinticuatro horas. Mientras dormía, comía, trabajaba, mientras hablaba, sentado o caminando, todo lo que Kamsa podía ver alrededor de él era Krishna.

Devaki se puso muy feliz mientras esperaba el nacimiento de Krishna. Todos los  semidioses y Narada la visitaban para  decirle: “No temas Devaki, tu hijo Krishna nunca podrá  ser matado por el demonio Kamsa. Krishna está viniendo solo para matar a   los demonios en todas partes del mundo, y así sus devotos podrán vivir pacíficamente.”

        



Al momento del nacimiento de Krishna, hubieron hermosos signos en todas partes. Los planetas y las estrellas se movieron a  posiciones auspiciosas  en el cielo. Los ríos estaban llenos de claras flores de loto. Los bosques estaban llenos de hermosas aves cantoras y  pavos reales bailarines. Los suaves vientos olían a dulces flores. Los sacerdotes brahmanas encontraron sus hogares muy bellos por ofrecer sacrificios y prasadam al Señor.  Los Gandharvas, los  Kinnaras  empezaron a cantar, los Sidhas  y Caranas  ofrecieron oraciones. Las Apsaras empezaron a danzar, y los grandes sabios y semidioses llovian flores desde el cielo.

Luego en la obscuridad de la noche, durante una pesada tormenta de lluvia, el Señor Visnu  apareció como la Suprema Personalidad de Dios ante Devaki, quién también se veía como una semidiosa.Vasudeva vió a su maravilloso hijo con cuatro manosllevando una maza, disco, caracola y una flor de loto, emanando su refulgencia brillante en todo el cuarto. El tenía la marca especial de Srivatsa  sobre su pecho y el collar de joyas con la piedra Kaustubha alrededor de su cuello. El estaba vestido en seda amarilla, valiosos brazaletes dorados, tobilleras,  aretes y otros ornamentos  sobre su cuerpo. El tenía su cabeza llena de cabello fino y usaba una corona con la piedra Vaidurya. Vasudeva deseaba  celebrar el nacimiento de su maravilloso bebé dando  en caridad miles de vacas decoradas a los brahmanas,  pero como estaba encerrado en prisión el simplemente rezó, juntó sus manos para ofrecer oraciones. “Mi Señor, Tú eres tan amable de aparecer en mi hogar para matar a los reyes demoníacos del  mundo como  Kamsa. Sabiendo que  tú eres quien los va a matar a él y a sus seguidores, Kamsa  ya a matado a tus seis hermanos antes que a ti. Tan pronto escuche que tu has venido, él tratará de matarte también.”

Devaki estaba muy temerosa de su hermano y  oró: “Mi querido Krsna, por favor sálvame de las crueles manos de Kamsa. Tan pronto él sepa que has venido, puede herirte. Entonces  por favor esconde tus cuatro brazos de su vista.”

El Señor contestó: “Yo sé que están pensando en    con gran amor  y están temerosos de Kamsa. Por lo tanto, llévenme ahora a Gokula Vrindavan  y cámbienme con la hija que acaba de nacer Yasoda.”
Entonces, el  Señor se volvió un pequeño bebé ordinario.

              



Vasudeva calladamente tomó a su pequeño hijo fuera de la prisión. Misteriosamente todos en el palacio de Kamsa, especialmente los porteros se durmieron y todas las puertas se abrieron. La noche era muy obscura,  estaba lloviendo y tronaba. Mientras Vasudeva cargaba  al pequeño Krishna en la lluvia,  Ananta Sesa expandió su cabeza de serpiente sobre la cabeza de Vasudeva  como una sombrilla. Ellos fueron al río Yamuna, estaba rugiendo con grandes olas y espuma, pero fueron capaces de cruzar. Ya en el otro lado él fue a la casa de Nanda Maharaja en Vrindavan, donde todos estaban también durmiendo. El entró  calladamente y  puso a Krishna junto a madre Yasoda. Luego tomó a la niña de Yasoda y regresó con ella a la prisión de Kamsa, donde  la puso cerca de Devaki. El cerró  todo muy bien, así  Kamsa no pudo ver que tantas cosas  habían pasado durante la noche.

                


 

Después que Vasudeva cerró las puertas y rejas, los porteros se levantaron  y escucharon al recién nacido. Ellos fueron a avisar a Kamsa.

Kamsa estaba tan asustado que su cabello se erizó, saltó  de la cama y gritó. “Ah,  la muerte cruel de mi vida ha nacido.” Luego se dirigió a la prisión y  acercándose a la cama de Devaki ella  dijo: “Mi querido hermano Kamsa, por favor no mates a esta niña, no serás matado por ella, sino por mi octavo hijo.”  El cruel Kamsa tomó a la recién nacida y la tiró fuertemente sobre una piedra. Pero esta niña se deslizó fuera de sus manos y se suspendió en el aire. En realidad ella era la maravillosa diosa Durga. Ella usaba un hermoso vestido, guirnaldas de flores, joyas refulgentes y ornamentos.

En sus ocho manos ella sostenía un arco, una flecha, una espada, una campana, una caracola, un disco, un mazo y un escudo. Desde lo más alto la diosa Durga gritó a Kamsa: “Tú cobarde, no puedes matarme, el niño quien te va matar ha nacido antes que yo.”  Kamsa se volvió aún más temeroso. El dijo a Vasudeva y Devaki. “Yo he sido  un demonio al matar a sus pequeños hijos. Por favor perdónenme por mi conducta terrible.” El los liberó personalmente y los dejó salir de la prisión.

          

 Pero al siguiente día, él tuvo un cambio en el corazón. Kamsa quien era el más grande de los cobardes, ordenó a sus amigos demonios perturbar a toda clase de personas santas y de matar a todo niño nacido en los últimos diez días.  

                          

En Vrindavana fue declarado que el niño nació de Madre Yasoda.  Nanda Maharaja dió en caridad  doscientas mil vacas bien decoradas, montañas de granos, ropa bordada en oro y ornamentos a los brahmanas. Ellos cantaron diferentes himnos sánscritos para la buena fortuna del niño. Todos los pastores de vacas y sus esposas, las gopis,  se vistieron muy hermosamente y  trajeron presentes para el pequeño Krishna. Cuando llegaron a casa de Nanda Maharaja  y Yasoda, las gopis le dieron sus bendiciones a Krishna al mezclar turmeric en polvo, aceite, yogur, leche, agua y vertirlo sobre el bebé Krishna y los presentes. Los pastores de vacas vieron la diversión y ellos, en cambio, alegremente echaron yogur, leche, ,ghee y agua sobre las gopis. Entonces todos comenzaron a lanzarse mantequilla entre ellos. Nanda Maharaja estaba muy feliz de ver a todos disfrutando la ceremonia del nacimiento de Krishna y oró a la Suprema Personalidad de Dios para que protegiera a su niño.

 

Matando a la bruja Putana

Después de la celebración del nacimiento de Krsna, Nanda Maharaja fue a Mathura donde vió a su buen amigo Vasudeva. Vasudeva estaba feliz de escuchar todo sobre Krishna y Balarama. El dijo: “Mi querido Nanda por favor regresa a casa pronto, yo pienso que habrá algún problema en Gokula Vrindavana”. Así Nanda Maharaja oró por la seguridad de Vrindavana a su regreso a casa.

Mientras él estaba lejos, una perversa bruja llamada Putana vestida como una hermosa mujer  visitó la casa de muchos  niños, encontró al bebé Krishna echado sobre una pequeña cama .Ella se dirigió dentro y lo tomó sobre su regazo para cuidarlo. Ella era tan hermosa y cuidadosa con Krishna que madre Yasoda no trató de detenerla. Cuando tomó a Krishna en su regazo, Krishna cerró los ojos y decididamente tomó su leche. Realmente, Putana había venido a matar  a Krishna con un veneno muy poderoso untado sobre sus pechos. Enojado el bebé Krishna la tomó con sus dos pequeñas manos. El succionó  muy fuerte todo el veneno junto con su leche, y finalmente su aire vital. Inmediatamente El la mató y ella cayo sobre la tierra llorando; “Oh niño déjame, déjame.”  Ella estaba sudando frío y trató de lanzar a Krishna lejos. Pero El la sostenía muy fuerte.

                     

Como ella murió gritando, todo sobre la tierra y en el cielo estaba temblando, y la gente pensaba que estaban cayendo truenos. Putana cambió de forma y se volvió muy horrible y realmente grande. Ella abrió su feroz  boca, su largo cabello se esparció sobre ella, sus brazos, sus piernas y el cuerpo caído era tan grande que aplastó todos los arboles en pedazos por diecinueve kilómetros. Sus dientes se veían como caminos desnivelados, sus orificios nasales  como cavernas de montañas, su cabello  como un gran arbusto rojo. Sus dos manos parecían  dos fuertes puentes y  su estómago semejaba a un lago seco.

Cuando las gopis encontraron al pequeño Krishna alegremente jugando sobre el amplio pecho de Putana, ellos lo levantaron rápidamente.

Madre Yasoda, Rohini y otras gopis mayores lo abanicaron con la cola de una vaca. El polvo de los pies de la vaca fueron echados sobre su cuerpo. Las gopis cantaron doce nombres de Visnu para dar al cuerpo de Krishna mucha protección en todos lados, arriba y abajo. Entonces madre Yasoda lo cuidó en su regazo. Aunque Krishna es la Suprema Personalidad de Dios,  las gopis lo amaban tanto, los pastores de vacas llegaron a la casa desde Mathura y estaban sorprendidos por lo sucedido de los en Vrindavana.

Toda la gente de Vraja cortó a la bruja en pedazos y lo apilaron con leñas para quemarlo. El humo del fuego emanó un buen olor, debido a que ella había sido matada por Krishna,  fue purificada  solo porque  ella le dió  leche a Krisna para beber.

Después de quemar el cuerpo de Putana , Nanda Maharaja vino a casa muy feliz, ya  que su maraviloso pequeño fue salvado de la  gran demonia  Putana.

Cuando Nanda Maharajá celebró el primer cumpleaños de Krishna, él llamó a una hermosa banda y a algunos  Brahmanas  para cantar. Madre Yasoda  bañó a Krishna y le dió cosas dulces para comer, como rasagulas,  sandesh y ladhus. Luego ella dió granos y  vacas en caridad. Aún hoy día, todos los templos de Vrndavana celebran el cumpleaños de Krishna  en el día de Janmastami, con un baño especial llamado abhisheka, una gran fiesta y cantos.

            


 
Cuando Krishna se durmió, su madre lo puso sobre una pequeña cama bajo una carreta. En seguida El empezó a llorar, pero madre Yasoda no podía escucharlo porque la música y el canto estaba muy fuerte. Krishna estaba muy hambriento y estando enojado  pateó con sus piernas al  carro.

Aunque sus piernas eran pequeñas y muy suaves, el carro y  todos los potes  y ollas sobre este cayeron  haciendo mucho ruido. La rueda también se salió y se rompió en pedazos.

Todos corrieron para ver que pasaba. madre Yasoda tomó al bebé Krishna y todos oraron por la seguridad del niño. Entonces Nanda Maharaja dió más granos y vacas a los sacerdotes.

 

La Salvación de Trinavarta

No mucho después de su primer cumpleaños mientras madre Yasoda acariciaba a Krishna en su regazo, sintió que el niño le pesaba mucho y no pudiendo cargarlo, lo puso a disgusto en el suelo.  

      

De repente hubo un gran ventarrón, era el gran demonio Trinavarta que fácilmente tomó  a Krishna sobre sus hombros y lo llevó lejos levantando una  gran tormenta de polvo sobre toda Vrindavana. La aldea se volvió muy obscura con  una tormenta de polvo muy fino. Nadie podía ver nada. Madre Yasoda no podía encontrar a Krishna en ningún lado y cayó al suelo llorando.

Mientras tanto, viajando sobre los hombros del demonio, Krishna se hizo de repente muy, pero muy pesado.

Trinavarta  sintió al bebé Krishna  tan pesado como una gran montaña. Así el demonio se detuvo tratando de sacar al bebé de sus hombros. Pero Krishna se sostuvo fuerte sobre su garganta, volviéndose cada vez más pesado.

     

Trinavarta lloró y gritó fuertemente, sus ojos saltaron, chocó contra el suelo de Vrindavana y  murió. El golpeó fuertemente el suelo  y  su cuerpo  se aplastó.

Las gopis vieron al pequeño Krishna muy jocoso jugando sobre el cuerpo enorme del demonio,  después de disfrutar su paseó en el cielo. Ellas pararon de llorar y corrieron a levantarlo. Felices de verlo a salvo, lo llevaron de regreso con sus padres.

Algún tiempo después de esto, madre Yasoda estaba cuidando a su niño y abrió su boca con sus dedos. Ella de repente vió algo realmente maravilloso dentro de ella. Las estrellas en todas sus direcciones, el sol, la luna, fuego, aire, mares, islas, montañas, ríos y bosques. Su corazón comenzó a latir rápidamente. “Cuan sorprendente es esto,” ella pensó. Luego  no pudo ver nada mas y simplemente cerró sus ojos pensando cosas maravillosas.

Un día Vasudeva pidió al sacerdote de su familia, Gargamuni, que visitara la casa de Nanda Maharaja y así calcular astrológicamente la vida futura de Krishna como también celebrar la ceremonia de sus nombres.

Gargamuni era un gran sabio y santo que había llevado a cabo muchas austeridades y penitencias.  Gargamuni le dijo a Nanda Maharaja: que Balarama el hijo de Rohini le daría mucho placer a los miembros de su familia por lo que lo llamarían  Rama. Y en el futuro sería extraordinariamente fuerte, por lo que lo llamarían Balarama.

Gargamuni le dio tres nombres al hijo de Rohini: Balarama, Rama y Sankarsana. Pero Gargamuni tuvo el cuidado de no revelar que Balarama también había aparecido en el vientre de Devaki.y que subsecuentemente fue transferido al vientre de Rohini.  Krishna y Balarama son hermanos verdaderos, pues ambos son originalmente hijos de Devaki.

Luego Gargamuni le informo a Nanda Maharaja: “En lo que concierne a tu hijo, su piel ha tenido diferentes colores en los distintos yugas (milenios). Primero asumió el color blanco, luego el color rojo, luego el amarillo y ahora Él ha asumido el color negro. Además de eso, Él fue con anterioridad hijo de Vasudeva, por lo que su nombre será tanto Vasudeva como Krishna.  Algunos lo llamarán Krishna y otros lo llamaran Vasudeva. Pero hay algo que debes saber: este niño ha tenido muchos, pero muchos otros nombres y actividades, debido a sus diferentes pasatiempos.

Puesto que podía comprender todo lo pasado y lo futuro, Gargamuni dijo: “Yo se todo acerca de sus actividades y de su nombre, pero los demás lo ignoran. Este niño dará mucho placer a todos los pastores de vacas y a las vacas.  Él será muy popular en Vrindavana, y será para ustedes la causa de toda buena fortuna. Gracias a su presencia, ustedes superaran toda clase de calamidades materiales, a pesar de los elementos contrarios que se presenten”.  


Gargamuni le dijo además a Nanda Maharaja, que por ser un gran devoto de Narayana, el Señor Narayana le había conseguido un hijo igual a Él. Y al mismo tiempo le indico: “Tu hijo será molestado por muchos demonios; ten cuidado y protégelo”. De diversas maneras él le describió las cualidades trascendentales de su hijo. Después de dar esta información Gargamuni regreso a su casa, y Nanda Maharaja despues de haber recibido aquella bendición, penso que él era la más afortunada de todas las personas.

Ambos, Krishna y Balarama  acostumbraban a gatear sobre sus manos y rodillas. Algunas veces estos bebés traviesos gateaban en el establo y se trepaban en las colas de los becerros, quienes comían con ellos sobre arcilla y estiércol de vaca.

Par ver esta diversión, madre Yasoda y madre Rohini llamaban a todos los vecinos y amigos y reían muy alegremente.

  

 

Muy pronto, cuando Krishna y Balarama ya podían caminar, las gopis mayores empezaron a quejarse a Yasoda: “Tu travieso Krishna viene a nuestras casas junto con Balarama cada mañana, y antes que ordeñemos a las  vacas, dejan que los becerros beban toda la leche. Y no podemos obtener leche de ellas. Si los descubrimos, Krishna y Balarama, simplemente sonríen graciosamente.

     

Los sorprendimos  robando yogur y mantequilla , y luego Ellos dan el resto a los monos, cuando los niños están llenos  rompen los potes y tiran por todo el lugar. Si guardamos nuestro yogur  muy alto, colgado de una soga en el techo, ellos se las arreglan para llegar juntando  toda clase de cajas de madera. Y si no pueden conseguirlo, Ellos hacen un hueco al pote.  Aún sin sus tobilleras y joyas refulgentes, ellos pueden ver todo en la obscuridad  gracias a la luz brillante de sus cuerpos.



    Visión de la Forma Universal

Un día todos los niños  se unieron a Balarama y le dijeron a madre Yasoda que Krishna había comido arcilla.  Madre Yasoda cogió la mano de Krishna y dijo: “Mi querido hijo, ¿Es esto verdad?. ¿Has estado comiendo tierra?”

Krishna dijo: “Balarama y mis amigos están propagando mentiras acerca de mí. Yo no he comido barro. Si tu piensas que ellos están diciendo la verdad, entonces por favor mira en mi boca por ti misma.”  

   

El abrió su boca, tal como un buen niño. Entonces madre Yasoda vió las cosas más maravillosas. Ella vió montañas, islas, océanos, mares, planetas, aire, fuego, lunas, estrellas, el universo entero y el espacio exterior  en todas direcciones. Y justo en Su boca, ella también se vió a si misma con Krishna en su regazo, bebiendo leche. Ella pensó. ¿Está esto realmente pasando o estoy soñando? Entonces, confundida, simplemente penso en Krishna como su propio niño en su regazo. Ella lo abrazó y le dió un gran beso .

 

Madre Yasoda ata a Krishna con
una cuerda

    




Una vez, dos semidioses llamados Nalakuvara y Manigriva, fueron al jardín del Señor Siva cerca del río Mandakini. Ellos habían bebido mucho y se dedicaron a escuchar a las mujeres cantando allí. Luego fueron al río Ganges, el cual estaba lleno de lotos y disfrutaron tal como elefantes salpicando en  el agua. De repente el gran sabio, Narada  Muni pasó por ese lugar. Los dos semidioses  hijos de Kuvera ni siquiera cubrieron sus cuerpos desnudos apropiadamente, ni tampoco le ofrecieron  reverencias.

Para enseñarles una lección, Narada los convirtió en árboles en el jardín de Nanda Maharaja. Después de muchísimos años de vivir como árboles, ellos verían a Krishna y El los liberaría.

Un buen día, treinta y seis mil  años después, madre Yasoda, se encontraba haciendo mantequilla. Krishna subió a su regazo para tomar leche de su pecho, ella sonrío, disfrutando la belleza del rostro de su niño. De repente  recordó que tenía la leche e sobre la estufa en la cocina y  estaba por derramarse. Rápidamente ella puso a Krishna en el piso y corrió a la cocina para poner la leche fuera del fuego.

Krishna no había terminado de beber y estaba muy enojado. Con los ojos rojos y falsas lagrimas, El rompió el pote de la mantequilla y la tomó para comérsela sólo,  en un rincón tranquilo.

   

 

Madre Yasoda regresó de la cocina y vió el pote roto, pero no vió a Krishna. Después de buscar por todos lados, ella encontró a su pequeño hijo travieso tomando más mantequilla en un columpio que había colgado desde el techo. Para entonces, El estaba totalmente cubierto de la mantequilla que había comido y ahora se hallaba alimentando con el resto a los monos. Krishna estaba mirando de un lado a otro con temor a ser descubierto. Madre Yasoda se acercó con una vara y Krishna corrió muy rápidamente.

      


Ella buscó por todos los rincones de la casa y  el  patio. Cuando ella finalmente lo atrapó, ella comenzó a atar sus manos con una cuerda pero era un poco corta por  cuatro y  medio  centímetros.

Ella trajo más cuerda de la casa y  la agregó pero encontraba que todavía no era suficiente. Obtuvo más y más cuerda, pero cada vez que trataba de atar el último nudo,   veía que siempre faltaba cuerda. ¿Cómo estaba pasando esto?, pensó.

Ella se cansó mucho haciendolo una y otra vez, entonces Krishna finalmente se dejo amarrar con su cuerda sin jugarle ningún otro truco. Ella lo dejo amarrado a un gran mortero de madera, donde batía la mantequilla.

   

Krishna penso: “Madre Yasoda primero me puso en el suelo sin alimentarme con suficiente leche. Yo rompí el pote de yogur y mantequilla que luego di en caridad a los monos  y después ella me ató al mortero de madera. Yo debo tener alguna diversión  y hacer algo más travieso que antes”.

El puso su vista sobre dos árboles Arjuna en el patio y  pensó en romperlos. El pequeño Krishna, arrastrándose con el mortero de madera, cruzó entre los árboles y se atascó entre ellos. Aún así Krishna haló y haló la cuerda hasta que los dos arboles  cayeron con gran estruendo. ¡Crash!.  Luego  de romperse, los árboles caídos se convirtieron en  dos hermosos semidioses Manigriva y Nalakuvara, que brillaban  como el fuego. Al instante se inclinaron hacia  Krishna para ofrecer sus oraciones.

    

 

El Señor Krishna, quien estaba todavía atado al mortero de madera por las cuerdas de madre Yasoda, empezó a sonreír y dijo: “Ustedes son muy afortunados, el gran devoto Narada Muni los ha bendecido con amor puro por Mí.  Así este será su último nacimiento  en este mundo material, ahora pueden regresar a la casa de su padre en los planetas celestiales donde realizarán servicio devocional para Mí y así regresarán a la  morada suprema en esta vida”.  Mientras tanto Krishna aún estaba atado a las cuerdas.

Para ese entonces, toda la gente de Gokula Vrindavana vino corriendo para ver que había pasado. Un pequeño niño que jugaba allí  dijo a todos: “Krishna fue directo a través de los árboles y el mortero se atoró entre ellos. Krishna solo haló y haló la cuerda hasta que los árboles finalmente cayeron. Dos hombres muy brillantes salieron de los árboles y  empezaron a hablarle”. Nanda Maharaja sólo sonrío y desamarró a su maravilloso niño.

 

Matando a los demonios Vatsasura y Bakasura

  Un día, una vendedora de fruta vino por el camino frente a la casa de Nanda Maharaja. Ella dijo:  “Si alguien quiere fruta venga y cómpremela a  mí”. El niño Krishna tomó algunos granos de arroz en sus manos, -como había visto hacer a la gente mayor- para cambiarlo con frutas. Pero sus manos eran muy pequeñas y El no era muy cuidadoso al sostener los granos. Así el derramó muchos de ellos mientras caminaba.

El Señor era tan hermoso y atractivo, que la vendedora llenó Sus brazos con tantas frutas como el niño podía sostener.

Cuando ella miró su cesto,  vió que este se había llenado de joyas donde un momento antes solo había frutas. Solo por darle un poco de sus frutas, el Señor Krishna le había dado a cambio una gran fortuna.

        

 
En otro día el Señor Krishna jugaba con Balarama y los otros niños en la orilla de el río Yamuna. Era ya cerca del medio día, entonces la madre de Balarama, madre Rohini, fue a llamarlos para que regresen a casa. Ellos  no la escuchaban y jugaban más y más. Así ella regresó a casa sola y pidió a madre Yasoda que trate de traerlos. Madre Yasoda fue donde estaban los niños y dijo: “Ya es muy tarde para tu almuerzo, Tú debes estar muy hambriento. Debes estar muy cansado de jugar tanto. Mi querido Balarama, por la gloría de tu familia por favor regresa inmediatamente con tu hermano menor Krishna. Tú has estado jugando toda la mañana y tu debes estar muy cansado. Krishna, por favor regresa y toma tu almuerzo en casa. Tu padre Nanda Maharaja esta esperando por ambos. El tiene que comer, entonces Ustedes deben regresar para que él pueda hacerlo.”

Tan pronto como Krishna y Balarama escucharon que Nanda Maharaja estaba esperando por ellos y no podía tomar su comida , decidieron a ir a casa.

Sus otros compañeros gritaron: “Krishna se esta yendo justo cuando estamos teniendo la mayor diversión. La próxima vez no lo dejaremos ir. En realidad, la siguiente oportunidad  tal vez no dejaremos que juegue con nosotros de nuevo si va arruinar todo por irse tan pronto.”

Krishna se asusto, y en lugar de regresar a casa el volvió para jugar con sus amigos otra vez.

Madre Yasoda regañó a aquellos niños y le dijo a Krishna: “Mi querido Krishna, ¿Tú piensas que eres un muchacho de la calle sin casa?. Yo veo tu cuerpo tan sucio por jugar desde temprano en la mañana. Ahora ven a casa y toma Tu baño. Por otra parte hoy día es tu cumpleaños y deberías venir a dar vacas en caridad a los sacerdotes brahmanas. Luego más tarde tu puedes seguir jugando.”

Cuando los niños finalmente estuvieron hermosamente vestidos con ropa nueva, joyas, otros ornamentos y guirnaldas, ella llamó a los sacerdotes brahmanas a la casa y dió muchas vacas en caridad para celebrar el cumpleaños de Krishna.

Un día, debido a que los demonios venían frecuentemente a molestar a los niños, todos los vaqueros decidieron mudarse con sus familias a un hermoso lugar cerca de Vrindavana, en el sector de la colina de Govardhana. Todos empacaron sus pertenencias en las carrozas. Los hombres mayores, mujeres y niños se acomodaron en ellas. Todas las vacas y toros caminaban al frente. Los hombres lo rodeaban llevando arcos y flechas y soplando sus cuernos. Cuando ellos llegaron, circunvalaron Vrindavana manteniendo las carrozas todas juntas. Después de ver cuan hermosa era la colina de  Govardhana sobre la orilla del río Yamuna, ellos empezaron a construir sus nuevas casas.

Krishna y Balarama eran ahora lo suficientemente mayores para cuidar de los pequeños becerros. Junto con otros pequeños vaqueritos, ellos fueron a los campos con sus terneros.

Algunas veces, ellos tocaban flautas, y otras jugaban pelota con las frutas amalaki. Ellos también danzaban y hacían sonar sus tobilleras. A veces  ellos imitaban a los toros y las  vacas.

En ese momento, un demonio llamado Vatsasura tomó el aspecto de un pequeño becerro y se mezcló con los otros becerros en el campo. Pero Krishna vió esto y dijo: “Balarama, ese es el demonio Vatsasura, no un becerro”.

Ambos hermanos lo siguieron y saltaron sobre él. Krishna cogió al demonio becerro por las dos piernas traseras y cola,  lo hizo girar muy fuerte y lo tiró sobre un árbol. Cuando el demonio cayó a suelo, ya estaba muerto.

Todos los compañeros de juego de Krishna  gritaron:  “Bien hecho” y los semidioses  hicieron  llover flores con gran satisfacción.

Cada día los vaqueritos iban a la orilla del río para refrescar sus becerros. Los muchachos bebían agua también. Mientras calmaban su sed, un día, ellos vieron un gran animal que parecía un pato y era tan grande como una colina. Todos se asustaron.

El nombre de esta bestia era Bakasura y él era amigo del demonio Kamsa. El vino hacia ellos lentamente. En el acto, él atacó a Krishna con su filoso pico y se lo trago. Los chicos se asustaron terriblemente, no sabían que iban a hacer.

De pronto,  el demonio Bakasura sintió una quemazón en su garganta. Krishna se estaba volviendo caliente y más caliente como fuego en la garganta del demonio. Finalmnte el demonio vomitó a Krishna y  trato de matarlo atacándolo con su pico. Pero Krishna era más rápido que el demonio. El lo tomó del pico y en frente de todos sus amigos le rompió la boca a Bakasura tan fácilmente como un niño arranca un mechón de pasto.

En el cielo  los semidioses tocaban música con cascabeles, tambores y caracolas; e hicieron  llover  flores cameli, que tienen  el más dulce de los olores de todas las flores.

Continuara...

 

 

 

                          


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Última modificación: 11 de julio de 2002

                                                                                                                    Diagramado por Christian Molina y Nicolas Quinteros