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Krishna
Por
La Aparición del Señor
Krishna
Una vez, la personalidad de la diosa tierra Bhumi, se convirtió en una vaca y fue a pedir ayuda al Señor Brahma. Llorando, ella dijo: “El mundo entero está triste por que ahora hay muchos reyes sobre la tierra quienes son realmente demonios.” Así el Señor Brahma, quien es el padre del universo junto con Bhumi y todos los semidioses fueron al océano de leche a ver al Señor Visnu sobre su planeta Svetadvip. Todos ellos ofrecieron sus respetuosas reverencias al Señor Visnu y cantaron las oraciones llamadas Purusha-Shukta.
El
Señor Visnu dijo: “Pronto Yo descenderé a la tierra en la familia Yadu.
Entonces, Yo mismo apareceré como el Supremo
Señor Krishna para salvar a todos los devotos y matar a todos los demonios. Algún
tiempo después, Vasudeva, el hijo del rey Yadu
Surasena, se casó con Devaki, la hermosa hija del rey Ugrasena. Después
de la boda, Kamsa el hermano de Devaki los llevó a casa en una hermosa carroza
dorada, acompañados por doscientas de sus jóvenes amigas, quince mil caballos
y cuatrocientos elefantes hermosamente decorados con oro y guirnaldas, junto con
hermosa música de caracolas y tambores. De
repente, una gran voz fue escuchada desde el cielo: “Kamsa, tú eres un tonto.
El octavo hijo de tu hermana te matará.” Kamsa se asustó, inmediatamente él
tomó por el cabello a Devaki y
levantó su espada para matarla.
Vasudeva, su esposo, lo detuvo y dijo: “Mi querido cuñado, por favor no mates
a tu propia hermana. Ella nunca te causará problemas. Ahora tú estas a salvo,
cuando tenga sus niños yo te prometo entregártelos a todos.” Kamsa sabía
que Vasudeva guardaría su promesa, así que no la mató.
Después
de que Devaki tuvo su primer hijo,
el gran devoto Narada Muni visitó a
Kamsa y le dijo: “Kamsa, sé cuidadoso los semidioses nacidos en la familia de
Nanda Maharaja, los pastorcillos de vacas, y Vasudeva, todos ellos están listos
para la llegada de Krishna, quien está seguro
de matar a todos los reyes demoníacos del
mundo.” Kamsa y sus amigos eran demonios, así ellos estaban siempre
temerosos de los semidioses, y Kamsa
estaba particularmente muy temeroso, ya
que él podría ser matado por Krishna,
quién estaba naciendo en al familia Yadu. Así que encerró a Vasudeva, a Devaki y a su propio padre
Ugrasena en una prisión. Luego Kamsa se coronó rey. El
comenzó a perturbar a toda la familia Yadu y
mató a los seis hijos nacidos de Devaki y Vasudeva, uno tras de otro. La
hermana de Krishna, Yogamaya llevó
al séptimo hijo de Devaki, Balarama, lejos y lo puso en Vrindavana con Rohini
en la casa de Nanda y Yasoda. Entonces, Krishna estaba listo para venir como el
octavo hijo de Devaki -el niño que Kamsa mas temía.- Como los días iban
pasando, un océano de odio creció en el corazón de Kamsa. El esperaba que el niño naciera, esperando matarlo como lo había hecho
con los otros seis hijos de Devaki. El
estaba siempre pensando en Krishna las veinticuatro horas. Mientras dormía, comía,
trabajaba, mientras hablaba, sentado o caminando, todo lo que Kamsa podía ver
alrededor de él era Krishna. Devaki
se puso muy feliz mientras esperaba el nacimiento de Krishna. Todos los semidioses y Narada la visitaban para decirle: “No temas Devaki, tu hijo Krishna nunca podrá
ser matado por el demonio Kamsa. Krishna está viniendo solo para matar a
los demonios en todas partes del mundo, y así sus devotos podrán vivir
pacíficamente.”
Al
momento del nacimiento de Krishna, hubieron hermosos signos en todas partes. Los
planetas y las estrellas se movieron a posiciones
auspiciosas en el cielo. Los ríos
estaban llenos de claras flores de loto. Los bosques estaban llenos de hermosas
aves cantoras y pavos reales
bailarines. Los suaves vientos olían a dulces flores. Los sacerdotes brahmanas
encontraron sus hogares muy bellos por ofrecer sacrificios y prasadam al Señor.
Los Gandharvas, los Kinnaras
empezaron a cantar, los Sidhas y
Caranas ofrecieron oraciones. Las
Apsaras empezaron a danzar, y los grandes sabios y semidioses llovian flores
desde el cielo. Luego
en la obscuridad de la noche, durante una pesada tormenta de lluvia, el Señor
Visnu apareció como la Suprema
Personalidad de Dios ante Devaki, quién también se veía como una
semidiosa.Vasudeva vió a su maravilloso hijo con cuatro manosllevando
una maza, disco, caracola y una flor de loto, emanando su refulgencia brillante
en todo el cuarto. El tenía la marca especial de Srivatsa sobre su pecho y el collar de joyas con la piedra Kaustubha
alrededor de su cuello. El estaba vestido en seda amarilla, valiosos brazaletes
dorados, tobilleras, aretes y otros
ornamentos sobre su cuerpo. El tenía
su cabeza llena de cabello fino y usaba una corona con la piedra Vaidurya.
Vasudeva deseaba celebrar el
nacimiento de su maravilloso bebé dando en
caridad miles de vacas decoradas a los brahmanas,
pero como estaba encerrado en prisión el simplemente rezó, juntó sus
manos para ofrecer oraciones. “Mi Señor, Tú eres tan amable de aparecer en
mi hogar para matar a los reyes demoníacos del
mundo como Kamsa. Sabiendo
que tú eres quien los va a matar a
él y a sus seguidores, Kamsa ya a
matado a tus seis hermanos antes que a ti. Tan pronto escuche que tu has venido,
él tratará de matarte también.” Devaki
estaba muy temerosa de su hermano y oró:
“Mi querido Krsna, por favor sálvame de las crueles manos de Kamsa. Tan
pronto él sepa que has venido, puede herirte. Entonces
por favor esconde tus cuatro brazos de su vista.” El
Señor contestó: “Yo sé que están pensando en
mí con gran amor y están temerosos de Kamsa. Por lo tanto, llévenme ahora a
Gokula Vrindavan y cámbienme con
la hija que acaba de nacer Yasoda.”
Vasudeva
calladamente tomó a su pequeño hijo fuera de la prisión. Misteriosamente
todos en el palacio de Kamsa, especialmente los porteros se durmieron y todas
las puertas se abrieron. La noche era muy obscura,
estaba lloviendo y tronaba. Mientras Vasudeva cargaba
al pequeño Krishna en la lluvia, Ananta
Sesa expandió su cabeza de serpiente sobre la cabeza de Vasudeva
como una sombrilla. Ellos fueron al río Yamuna, estaba rugiendo con
grandes olas y espuma, pero fueron capaces de cruzar. Ya en el otro lado él fue
a la casa de Nanda Maharaja en Vrindavan, donde todos estaban también
durmiendo. El entró calladamente y
puso a Krishna junto a madre Yasoda. Luego tomó a la niña de Yasoda y
regresó con ella a la prisión de Kamsa, donde
la puso cerca de Devaki. El cerró todo
muy bien, así Kamsa no pudo ver que tantas cosas habían pasado durante la noche.
Después
que Vasudeva cerró las puertas y rejas, los porteros se levantaron y escucharon al recién nacido. Ellos fueron a avisar a Kamsa. Kamsa
estaba tan asustado que su cabello se erizó, saltó
de la cama y gritó. “Ah, la
muerte cruel de mi vida ha nacido.” Luego se dirigió a la prisión y
acercándose a la cama de Devaki ella
dijo: “Mi querido hermano Kamsa, por favor no mates a esta niña, no
serás matado por ella, sino por mi octavo hijo.”
El cruel Kamsa tomó a la recién nacida y la tiró fuertemente sobre una
piedra. Pero esta niña se deslizó fuera de sus manos y se suspendió en el
aire. En realidad ella era la maravillosa diosa Durga. Ella usaba un hermoso
vestido, guirnaldas de flores, joyas refulgentes y ornamentos. En
sus ocho manos ella sostenía un arco, una flecha, una espada, una campana, una
caracola, un disco, un mazo y un escudo. Desde lo más alto la diosa Durga gritó
a Kamsa: “Tú cobarde, no puedes matarme, el niño quien te va matar ha nacido
antes que yo.” Kamsa se volvió aún
más temeroso. El dijo a Vasudeva y Devaki. “Yo he sido
un demonio al matar a sus pequeños hijos. Por favor perdónenme por mi
conducta terrible.” El los liberó personalmente y los dejó salir de la prisión.
Pero
al siguiente día, él tuvo un cambio en el corazón. Kamsa quien era el más
grande de los cobardes, ordenó a sus amigos demonios perturbar a toda clase de
personas santas y de matar a todo niño nacido en los últimos diez días.
En Vrindavana fue declarado que el niño nació de Madre Yasoda. Nanda Maharaja dió en caridad doscientas mil vacas bien decoradas, montañas de granos, ropa bordada en oro y ornamentos a los brahmanas. Ellos cantaron diferentes himnos sánscritos para la buena fortuna del niño. Todos los pastores de vacas y sus esposas, las gopis, se vistieron muy hermosamente y trajeron presentes para el pequeño Krishna. Cuando llegaron a casa de Nanda Maharaja y Yasoda, las gopis le dieron sus bendiciones a Krishna al mezclar turmeric en polvo, aceite, yogur, leche, agua y vertirlo sobre el bebé Krishna y los presentes. Los pastores de vacas vieron la diversión y ellos, en cambio, alegremente echaron yogur, leche, ,ghee y agua sobre las gopis. Entonces todos comenzaron a lanzarse mantequilla entre ellos. Nanda Maharaja estaba muy feliz de ver a todos disfrutando la ceremonia del nacimiento de Krishna y oró a la Suprema Personalidad de Dios para que protegiera a su niño. Matando
a la bruja Putana
Después
de la celebración del nacimiento de Krsna, Nanda Maharaja fue a Mathura donde
vió a su buen amigo Vasudeva. Vasudeva estaba feliz de escuchar todo sobre
Krishna y Balarama. El dijo: “Mi querido Nanda por favor regresa a casa
pronto, yo pienso que habrá algún problema en Gokula Vrindavana”. Así Nanda
Maharaja oró por la seguridad de Vrindavana a su regreso a casa. Mientras
él estaba lejos, una perversa bruja llamada Putana vestida como una hermosa
mujer visitó la casa de muchos
niños, encontró al bebé Krishna echado sobre una pequeña cama .Ella
se dirigió dentro y lo tomó sobre su regazo para cuidarlo. Ella era tan
hermosa y cuidadosa con Krishna que madre Yasoda no trató de detenerla. Cuando
tomó a Krishna en su regazo, Krishna cerró los ojos y decididamente tomó su
leche. Realmente, Putana había venido a matar
a Krishna con un veneno muy poderoso untado sobre sus pechos. Enojado el
bebé Krishna la tomó con sus dos pequeñas manos. El succionó
muy fuerte todo el veneno junto con su leche, y finalmente su aire vital.
Inmediatamente El la mató y ella cayo sobre la tierra llorando; “Oh niño déjame,
déjame.” Ella estaba sudando frío
y trató de lanzar a Krishna lejos. Pero El la sostenía muy fuerte.
Como ella
murió gritando, todo sobre la tierra y en el cielo estaba temblando, y la gente
pensaba que estaban cayendo truenos. Putana cambió de forma y se volvió muy
horrible y realmente grande. Ella abrió su feroz boca, su largo cabello se esparció sobre ella, sus brazos,
sus piernas y el cuerpo caído era tan grande que aplastó todos los arboles en
pedazos por diecinueve kilómetros. Sus dientes se veían como caminos
desnivelados, sus orificios nasales como
cavernas de montañas, su cabello como
un gran arbusto rojo. Sus dos manos parecían
dos fuertes puentes y su estómago
semejaba a un lago seco. Cuando
las gopis encontraron al pequeño Krishna alegremente jugando sobre el amplio
pecho de Putana, ellos lo levantaron rápidamente. Madre
Yasoda, Rohini y otras gopis mayores lo abanicaron con la cola de una vaca. El
polvo de los pies de la vaca fueron echados sobre su cuerpo. Las gopis cantaron
doce nombres de Visnu para dar al cuerpo de Krishna mucha protección en todos
lados, arriba y abajo. Entonces madre Yasoda lo cuidó en su regazo. Aunque
Krishna es la Suprema Personalidad de Dios,
las gopis lo amaban tanto, los pastores de vacas llegaron a la casa desde
Mathura y estaban sorprendidos por lo sucedido de los en Vrindavana. Toda
la gente de Vraja cortó a la bruja en pedazos y lo apilaron con leñas para
quemarlo. El humo del fuego emanó un buen olor, debido a que ella había sido
matada por Krishna, fue purificada solo porque ella
le dió leche a Krisna para beber. Después
de quemar el cuerpo de Putana , Nanda Maharaja vino a casa muy feliz, ya
que su maraviloso pequeño fue salvado de la
gran demonia Putana. Cuando
Nanda Maharajá celebró el primer cumpleaños de Krishna, él llamó a una
hermosa banda y a algunos Brahmanas
para cantar. Madre Yasoda bañó
a Krishna y le dió cosas dulces para comer, como rasagulas,
sandesh y ladhus. Luego ella dió granos y
vacas en caridad. Aún hoy día, todos los templos de Vrndavana celebran
el cumpleaños de Krishna en el día
de Janmastami, con un baño especial llamado abhisheka, una gran fiesta y
cantos.
Aunque
sus piernas eran pequeñas y muy suaves, el carro y
todos los potes y ollas
sobre este cayeron haciendo mucho
ruido. La rueda también se salió y se rompió en pedazos. Todos corrieron para ver que pasaba. madre Yasoda tomó al bebé Krishna y todos oraron por la seguridad del niño. Entonces Nanda Maharaja dió más granos y vacas a los sacerdotes.
La Salvación de Trinavarta
No
mucho después de su primer cumpleaños mientras madre Yasoda acariciaba a
Krishna en su regazo, sintió que el niño le pesaba mucho y no pudiendo
cargarlo, lo puso a disgusto en el suelo.
De repente
hubo un gran ventarrón, era el gran demonio Trinavarta que fácilmente tomó
a Krishna sobre sus hombros y lo llevó lejos levantando una
gran tormenta de polvo sobre toda Vrindavana. La aldea se volvió muy
obscura con una tormenta de polvo
muy fino. Nadie podía ver nada. Madre Yasoda no podía encontrar a Krishna en
ningún lado y cayó al suelo llorando. Mientras
tanto, viajando sobre los hombros del demonio, Krishna se hizo de repente muy,
pero muy pesado. Trinavarta
sintió al bebé Krishna tan
pesado como una gran montaña. Así el demonio se detuvo tratando de sacar al
bebé de sus hombros. Pero Krishna se sostuvo fuerte sobre su garganta, volviéndose
cada vez más pesado.
Las
gopis vieron al pequeño Krishna muy jocoso jugando sobre el cuerpo enorme del
demonio, después de disfrutar su
paseó en el cielo. Ellas pararon de llorar y corrieron a levantarlo. Felices de
verlo a salvo, lo llevaron de regreso con sus padres. Algún
tiempo después de esto, madre Yasoda estaba cuidando a su niño y abrió su
boca con sus dedos. Ella de repente vió algo realmente maravilloso dentro de
ella. Las estrellas en todas sus direcciones, el sol, la luna, fuego, aire,
mares, islas, montañas, ríos y bosques. Su corazón comenzó a latir rápidamente.
“Cuan sorprendente es esto,” ella pensó. Luego
no pudo ver nada mas y simplemente cerró sus ojos pensando cosas
maravillosas. Gargamuni
era un gran sabio y santo que había llevado a cabo muchas austeridades y
penitencias. Gargamuni le dijo a
Nanda Maharaja: que Balarama el hijo de Rohini le daría mucho placer a los
miembros de su familia por lo que lo llamarían
Rama. Y en el futuro sería extraordinariamente fuerte, por lo que lo
llamarían Balarama. Gargamuni
le dio tres nombres al hijo de Rohini: Balarama, Rama y Sankarsana. Pero
Gargamuni tuvo el cuidado de no revelar que Balarama también había aparecido
en el vientre de Devaki.y que subsecuentemente fue transferido al vientre de
Rohini. Krishna y Balarama son
hermanos verdaderos, pues ambos son originalmente hijos de Devaki. Luego
Gargamuni le informo a Nanda Maharaja: “En lo que concierne a tu hijo, su piel
ha tenido diferentes colores en los distintos yugas (milenios). Primero asumió el color blanco, luego el color
rojo, luego el amarillo y ahora Él ha asumido el color negro. Además de eso,
Él fue con anterioridad hijo de Vasudeva, por lo que su nombre será tanto
Vasudeva como Krishna. Algunos lo
llamarán Krishna y otros lo llamaran Vasudeva. Pero hay algo que debes saber:
este niño ha tenido muchos, pero muchos otros nombres y actividades, debido a
sus diferentes pasatiempos. Puesto
que podía comprender todo lo pasado y lo futuro, Gargamuni dijo: “Yo se todo
acerca de sus actividades y de su nombre, pero los demás lo ignoran. Este niño
dará mucho placer a todos los pastores de vacas y a las vacas.
Él será muy popular en Vrindavana, y será para ustedes la causa de
toda buena fortuna. Gracias a su presencia, ustedes superaran toda clase de
calamidades materiales, a pesar de los elementos contrarios que se presenten”.
Ambos,
Krishna y Balarama acostumbraban a
gatear sobre sus manos y rodillas. Algunas veces estos bebés traviesos gateaban
en el establo y se trepaban en las colas de los becerros, quienes comían con
ellos sobre arcilla y estiércol de vaca. Par
ver esta diversión, madre Yasoda y madre Rohini llamaban a todos los vecinos y
amigos y reían muy alegremente.
Muy
pronto, cuando Krishna y Balarama ya podían caminar, las gopis mayores
empezaron a quejarse a Yasoda: “Tu travieso Krishna viene a nuestras casas
junto con Balarama cada mañana, y antes que ordeñemos a las
vacas, dejan que los becerros beban toda la leche. Y no podemos obtener
leche de ellas. Si los descubrimos, Krishna y Balarama, simplemente sonríen
graciosamente.
Los sorprendimos robando yogur y mantequilla , y luego Ellos dan el resto a los monos, cuando los niños están llenos rompen los potes y tiran por todo el lugar. Si guardamos nuestro yogur muy alto, colgado de una soga en el techo, ellos se las arreglan para llegar juntando toda clase de cajas de madera. Y si no pueden conseguirlo, Ellos hacen un hueco al pote. Aún sin sus tobilleras y joyas refulgentes, ellos pueden ver todo en la obscuridad gracias a la luz brillante de sus cuerpos.
Visión de la Forma Universal
Un
día todos los niños se unieron a
Balarama y le dijeron a madre Yasoda que Krishna había comido arcilla.
Madre Yasoda cogió la mano de Krishna y dijo: “Mi querido hijo, ¿Es
esto verdad?. ¿Has estado comiendo tierra?” Krishna
dijo: “Balarama y mis amigos están propagando mentiras acerca de mí. Yo no
he comido barro. Si tu piensas que ellos están diciendo la verdad, entonces por
favor mira en mi boca por ti misma.”
El
abrió su boca, tal como un buen niño. Entonces madre Yasoda vió las cosas más
maravillosas. Ella vió montañas, islas, océanos, mares, planetas, aire,
fuego, lunas, estrellas, el universo entero y el espacio exterior
en todas direcciones. Y justo en Su boca, ella también se vió a si
misma con Krishna en su regazo, bebiendo leche. Ella pensó. ¿Está esto
realmente pasando o estoy soñando? Entonces, confundida, simplemente penso en
Krishna como su propio niño en su regazo. Ella lo abrazó y le dió un gran
beso .
Madre
Yasoda ata a Krishna con
Una
vez, dos semidioses llamados Nalakuvara y Manigriva, fueron al jardín del Señor
Siva cerca del río Mandakini. Ellos habían bebido mucho y se dedicaron a
escuchar a las mujeres cantando allí. Luego fueron al río Ganges, el cual
estaba lleno de lotos y disfrutaron tal como elefantes salpicando en
el agua. De repente el gran sabio, Narada
Muni pasó por ese lugar. Los dos semidioses
hijos de Kuvera ni siquiera cubrieron sus cuerpos desnudos
apropiadamente, ni tampoco le ofrecieron reverencias. Para
enseñarles una lección, Narada los convirtió en árboles en el jardín de
Nanda Maharaja. Después de muchísimos años de vivir como árboles, ellos verían
a Krishna y El los liberaría. Un
buen día, treinta y seis mil años
después, madre Yasoda, se encontraba haciendo mantequilla. Krishna subió a su
regazo para tomar leche de su pecho, ella sonrío, disfrutando la belleza del
rostro de su niño. De repente recordó
que tenía la leche e sobre la estufa en la cocina y estaba por derramarse. Rápidamente ella puso a Krishna en el
piso y corrió a la cocina para poner la leche fuera del fuego. Krishna
no había terminado de beber y estaba muy enojado. Con los ojos rojos y falsas
lagrimas, El rompió el pote de la mantequilla y la tomó para comérsela sólo,
en un rincón tranquilo.
Madre
Yasoda regresó de la cocina y vió el pote roto, pero no vió a Krishna. Después
de buscar por todos lados, ella encontró a su pequeño hijo travieso tomando más
mantequilla en un columpio que había colgado desde el techo. Para entonces, El
estaba totalmente cubierto de la mantequilla que había comido y ahora se
hallaba alimentando con el resto a los monos. Krishna estaba mirando de un lado
a otro con temor a ser descubierto. Madre Yasoda se acercó con una vara y
Krishna corrió muy rápidamente.
Ella
buscó por todos los rincones de la casa y
el patio. Cuando ella
finalmente lo atrapó, ella comenzó a atar sus manos con una cuerda pero era un
poco corta por cuatro y medio centímetros. Ella
trajo más cuerda de la casa y la
agregó pero encontraba que todavía no era suficiente. Obtuvo más y más
cuerda, pero cada vez que trataba de atar el último nudo,
veía que siempre faltaba cuerda. ¿Cómo estaba pasando esto?, pensó. Ella
se cansó mucho haciendolo una y otra vez, entonces Krishna finalmente se dejo
amarrar con su cuerda sin jugarle ningún otro truco. Ella lo dejo amarrado a un
gran mortero de madera, donde batía la mantequilla. Krishna
penso: “Madre Yasoda primero me puso en el suelo sin alimentarme con
suficiente leche. Yo rompí el pote de yogur y mantequilla que luego di en
caridad a los monos y después ella
me ató al mortero de madera. Yo debo tener alguna diversión
y hacer algo más travieso que antes”. El
puso su vista sobre dos árboles Arjuna en el patio y pensó en romperlos. El pequeño Krishna, arrastrándose con
el mortero de madera, cruzó entre los árboles y se atascó entre ellos. Aún
así Krishna haló y haló la cuerda hasta que los dos arboles
cayeron con gran estruendo. ¡Crash!.
Luego de romperse, los árboles
caídos se convirtieron en dos
hermosos semidioses Manigriva y Nalakuvara, que brillaban
como el fuego. Al instante se inclinaron hacia
Krishna para ofrecer sus oraciones.
El
Señor Krishna, quien estaba todavía atado al mortero de madera por las cuerdas
de madre Yasoda, empezó a sonreír y dijo: “Ustedes son muy afortunados, el
gran devoto Narada Muni los ha bendecido con amor puro por Mí.
Así este será su último nacimiento
en este mundo material, ahora pueden regresar a la casa de su padre en
los planetas celestiales donde realizarán servicio devocional para Mí y así
regresarán a la morada suprema en
esta vida”. Mientras tanto
Krishna aún estaba atado a las cuerdas. Para
ese entonces, toda la gente de Gokula Vrindavana vino corriendo para ver que había
pasado. Un pequeño niño que jugaba allí
dijo a todos: “Krishna fue directo a través de los árboles y el
mortero se atoró entre ellos. Krishna solo haló y haló la cuerda hasta que
los árboles finalmente cayeron. Dos hombres muy brillantes salieron de los árboles
y empezaron a hablarle”. Nanda
Maharaja sólo sonrío y desamarró a su maravilloso niño. Matando a los demonios Vatsasura El
Señor era tan hermoso y atractivo, que la vendedora llenó Sus brazos con
tantas frutas como el niño podía sostener. Cuando
ella miró su cesto, vió que este
se había llenado de joyas donde un momento antes solo había frutas. Solo por
darle un poco de sus frutas, el Señor Krishna le había dado a cambio una gran
fortuna.
Tan
pronto como Krishna y Balarama escucharon que Nanda Maharaja estaba esperando
por ellos y no podía tomar su comida , decidieron a ir a casa. Sus
otros compañeros gritaron: “Krishna se esta yendo justo cuando estamos
teniendo la mayor diversión. La próxima vez no lo dejaremos ir. En realidad,
la siguiente oportunidad tal vez no
dejaremos que juegue con nosotros de nuevo si va arruinar todo por irse tan
pronto.” Krishna
se asusto, y en lugar de regresar a casa el volvió para jugar con sus amigos
otra vez. Madre
Yasoda regañó a aquellos niños y le dijo a Krishna: “Mi querido Krishna, ¿Tú
piensas que eres un muchacho de la calle sin casa?. Yo veo tu cuerpo tan sucio
por jugar desde temprano en la mañana. Ahora ven a casa y toma Tu baño. Por
otra parte hoy día es tu cumpleaños y deberías venir a dar vacas en caridad a
los sacerdotes brahmanas. Luego más tarde tu puedes seguir jugando.”
Cuando los niños finalmente estuvieron hermosamente vestidos con ropa nueva, joyas, otros ornamentos y guirnaldas, ella llamó a los sacerdotes brahmanas a la casa y dió muchas vacas en caridad para celebrar el cumpleaños de Krishna. Un
día, debido a que los demonios venían frecuentemente a molestar a los niños,
todos los vaqueros decidieron mudarse con sus familias a un hermoso lugar cerca
de Vrindavana, en el sector de la colina de Govardhana. Todos empacaron sus
pertenencias en las carrozas. Los hombres mayores, mujeres y niños se
acomodaron en ellas. Todas las vacas y toros caminaban al frente. Los hombres lo
rodeaban llevando arcos y flechas y soplando sus cuernos. Cuando ellos llegaron,
circunvalaron Vrindavana manteniendo las carrozas todas juntas. Después de ver
cuan hermosa era la colina de Govardhana
sobre la orilla del río Yamuna, ellos empezaron a construir sus nuevas casas. Krishna
y Balarama eran ahora lo suficientemente mayores para cuidar de los pequeños
becerros. Junto con otros pequeños vaqueritos, ellos fueron a los campos con
sus terneros. Algunas
veces, ellos tocaban flautas, y otras jugaban pelota con las frutas amalaki.
Ellos también danzaban y hacían sonar sus tobilleras. A veces
ellos imitaban a los toros y las vacas. En
ese momento, un demonio llamado Vatsasura tomó el aspecto de un pequeño
becerro y se mezcló con los otros becerros en el campo. Pero Krishna vió esto
y dijo: “Balarama, ese es el demonio Vatsasura, no un becerro”. Ambos
hermanos lo siguieron y saltaron sobre él. Krishna cogió al demonio becerro
por las dos piernas traseras y cola, lo
hizo girar muy fuerte y lo tiró sobre un árbol. Cuando el demonio cayó a
suelo, ya estaba muerto. Todos
los compañeros de juego de Krishna gritaron:
“Bien hecho” y los semidioses hicieron
llover flores con gran satisfacción. Cada
día los vaqueritos iban a la orilla del río para refrescar sus becerros. Los
muchachos bebían agua también. Mientras calmaban su sed, un día, ellos vieron
un gran animal que parecía un pato y era tan grande como una colina. Todos se
asustaron. El
nombre de esta bestia era Bakasura y él era amigo del demonio Kamsa. El vino
hacia ellos lentamente. En el acto, él atacó a Krishna con su filoso pico y se
lo trago. Los chicos se asustaron terriblemente, no sabían que iban a hacer. De
pronto, el demonio Bakasura sintió
una quemazón en su garganta. Krishna se estaba volviendo caliente y más
caliente como fuego en la garganta del demonio. Finalmnte el demonio vomitó a
Krishna y trato de matarlo atacándolo
con su pico. Pero Krishna era más rápido que el demonio. El lo tomó del pico
y en frente de todos sus amigos le rompió la boca a Bakasura tan fácilmente
como un niño arranca un mechón de pasto. En
el cielo los semidioses tocaban música
con cascabeles, tambores y caracolas; e hicieron llover flores
cameli, que tienen el más dulce de
los olores de todas las flores.
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Diagramado por Christian Molina y Nicolas Quinteros |